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Librerías Ghandi

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Lunes, 2 Enero, 2023

Al: 

Martes, 31 Enero, 2023

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Contenuto Grezzo: 

ábái%5dh¿

Añº 13 - NÚMERO 164 - ENERO 2023

Edición especial
X de entrevistas

- Elvira Sastre
-Aura García-Junco

¡X
& - Laura Emilia Pacheco

-Mariana García luna

- Gilles Lipovetsky

- Ulrich Richter Morales
- Nadia Jiménez
- Mónica Mateos
-Anna Escardó

Mircea

Cártárescu:
la realidad
1 es un sueño

recurrente

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PRECIO AL PÚBLICO 25 PESOS

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La teoría

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(Próximamente

(Una verdadera joya de la autora que ha
enamorado a más de 1.000.000 de lectores

EDITORIAL

PALABRAS ENCONTRADAS

a voz es tan fugaz como la música que se escucha

en un concierto. Luego de oírla, sólo quedan el

silencio y el recuerdo que la trastocan. Nuestra
memoria es infiel: magnífica y empequeñece; olvida lo
que podría resultar valioso y se conforma con lo irre—
levante; da valor y resta importancia. Por eso necesi—
tamos que la memoria tenga auxiliares, muletas que le
permitirán recordar con precisión y volver a lo que es—
taba condenado a perderse. Borges decía que los libros
eran los auxiliares de la memoria y exactamente lo mis—
mo podríamos decir de las grabaciones de audio y de
las imágenes que la luz labró en los pixeles de un vídeo.

Por esta razón, en este número de Lee+ tomamos
una decisión precisa: las entrevistas conformarían su
objetivo y, gracias a ellas, podríamos desafiar al olvido
y la desmemoria. Las conversaciones que mantuvimos
con distintos autores —que lo mismo van de la novela
a la historia de la ciencia, o de la literatura al mura—
lismo— nos permiten fijar las voces, conservarlas y
compartirlas. Estas pláticas, más allá de sus especifici—
dades, nos obligan a reconocer un hecho fundamental:
conversar es humano. Esto implica las posibilidades
de encontrar juntos los saberes, de hallar mecanismos
para el disenso y, por supuesto, de tejer las redes de pa—
labras que nos unen con los otros.

La certeza de que conversar es humano marca este
número de Lee+ y refrenda una de nuestras creencias
más importantes: los libros, la música, el cine y las pala—
bras son medios que nos permiten encontrarnos mien—
tras nos encontramos con los otros.+

Yara Vidal
Directora General
Revista Lee+ de Librerías Gandhi

“ /mascultura º ©revistaLeemas
| Lee+

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ÍNDICE

6 ELVIRA SASTRE, LEJOS DE LO QUE NOS CONGELA
Yara Vidal, Carina Vallejo
7 AURA GARCÍA—IUNCO:
LA EE EN LA CEGUERA DE LA ESCRITURA
José Luis Trueba Lara
8 PARA TODOS LOS QUE SUFREN
LA TERRIBLE HISTORIA DE MATTHEW PERRY
Yara Vidal
9 EXTRACTO DEL LIBRO:
MATTHEW PERRY. AMIGOS, AMANTES
Y AQUELLO TAN TERRIBLE
10 ULRICH RICHTER MORALES
o LA PASIÓN POR LA MODERNIDAD PITAGÓRICA
Irma Gallo
11 CONFIESO QUE HE LEÍDO, CONVERSACIONES
CON ESCRITORAS POR NADIA JIMENEZ
Irma Gallo
12 CONVERSACIÓN CON GILLES LIPOVETSKY
(2.3 PARTE)
Adriana Romero—Nieto
15 ENTREVISTA A MÓNICA MATEOS
Irma Gallo
16 LA REALIDAD ES UN SUENO RECURRENTE UNA EN—
TREVISTA CON MIRCEA CÁRTARESCU
Alonso Funes/ Karlos Díaz
18 UNA PLATICA CON ANNA ESCARDÓ
José Luis Trueba Lara
20 SINFONÍA PARA CORAZONES EXTRAVIADOS
Ana Clavel
21 POR DESOBEDECER A SUS PADRES, DE ANA CLAVEL
María de Alva
22 UNA PLATICA CON LAURA EMILIA PACHECO
José Luis Trueba Lara
24 ENTREVISTA A MARIANA GARCÍA LUNA

Carina Vallejo
26 FLAMBOYANT, LIBROS PARA QUE LAS INFANCIAS
TENGAN UN PLANETA DONDE VIVIR
José Luis Trueba Lara

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Difusión Cultural

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Editor responsable: Yara Beatriz Sánchez De La Barquera Vidal, Distribución: Librerias Gandhi, S.A. de C.V., Dirección: Calle Comunal No.7, Col. Agricola Chimalistac, C.P. 01050, Alcaldia Álvaro Obregón CDMX. Número de
Reserva al Título ante el lnstituto Nacional del Derecho de Autor: 0472009*0518200925007102. Certificado de Licitud de Título No. 14505 y Certificado de Licitud de Contenido No. 12078 expedidos en la Comisión Calificadora
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Ulrich Richter Morales

- ' ÍOS Actualmente, los emprendedores de las nuevastecnologías
LOS Í11080 se dedican a la búsqueda del algoritmo perfecto, en su
1 era empeño por demostrar la supremacía de los números en el
en 3— mundo digital. La mayoría de ellos se han reunido en la
' ' nueva Academia platónica, es decir, la Universidad de
tecnolog1ca Stanfºrd_
Los pitagoncos de hoy
Ulrich Richter Morales se adentra en el legado de los
pitagóricos, con especial énfasis en su rol en la era digital.
Conocer como individuos y pensadores a Elon Musk,
Steve Jobs, Bill Gates, Larry Page, Sergey Brin, Jeff Bezos
—entre otros— es una manera de entender la vida
moderna y nuestro papel en el volátil terreno tecnológico.
Así podemos cuestionar qué máquina o qué inteligencia
debemos desarrollar, ¿la artificial o la nuestra?

El autor considera que, en la actualidad, los genios
tecnológicos son lo que constituía la escuela matemática
y filosófica de Pitágoras.

Ve la entrevista
en mascultura.mx
y en YouTube

revistaleemasdegandhi

asi en invierno, tuvimos la oportunidad de conver—

sar con Elvira Sastre acerca de Adiós al frío (Seix

Barral, 2022), un poemario dividido en tres partes,
cuyos versos van sobre el dolor, la melancolía, la ausencia,
pero también sobre la esperanza y la calma que un día,
después de todo, llegan.

Desde la publicación de su último poemario hasta Adiós al frío pasaron
cuatro años, un periodo aparentemente amplio. Cuando la autora com—
parte su proceso de escritura y de edición, entendemos las peculiarida—
des del libro:

Yo siento que los libros de poesía no los escribo de una; son poemas
que van surgiendo, que voy escribiendo y, cuando veo que tengo un
número considerable que tiene un sentido, un concepto detrás, es
cuando los corrijo, edito, ordeno y veo si eso da para hacer un libro.
Cada libro nace de una manera distinta, pero con éste estoy muy contenta, porque
creo que es el más reflexivo, precisamente por todo ese tiempo.

Entre las páginas de Adiós al frío, el dolor se revela con características particulares,
incluso diferentes a otras obras de la autora:

Yo diria que en mi poesía siempre hay algo de dolor, pero en este libro el dolor está
desde un punto de Vista más tranquilo, como la calma o la reflexión que dejan los mo—
mentos que nos hacen daño. La soledad de un cuerpo acostumbrado a la herida (AGT
Editor, 2017) fue muy duro. En cambio, en este libro muestro lo que hubo detrás de
todo eso: lo que quedó como dolor, lo que quedó como aprendizaje y lo que quedó
como la Vida que pasa, se transforma y nos permite seguir.

Inicialmente, el poemario se llamaba La razón de los lamentos, pero Sastre consideraba
que dejaba muchas cosas fuera: “Al final no es un libro que hable solamente de tristeza o
de pena o de dolor, creo que tiene muchísimo más”. Así llegó Adiós al frío, un título que
elaboró en conjunto con Benjamín Prado: “Por el simple hecho de llevar su firma tenía
que ser el válido, el perfecto, y había que defenderlo hasta la muerte”.

Como Elvira señala, este libro contiene dimensiones distintas Están los perros, por
ejemplo. La autora acota que en realidad no escribe sobre ellos, sino sobre las emociones
que le despiertan 0 lo que les ha aprendido:

Empiezo con unos poemas que le escribí a mi perro Tango, que falleció y que fue mi
primera experiencia con la muerte; ésta me enseñó muchisimo y lo sufri a la par. Son
poemas que no leo en voz alta porque me cuesta todavía un montón. Pero luego llegó
Viento para revolucionarlo todo y limpiar un poco todo ese daño. Eso también lo cuen—
to ahí. Luego llegó Berta, que al inicio fue una perra muy desconfiada, pero cuando
te mira y deja que la acaricies te sientes la persona más especial del mundo. Mi único
requisito en la vida consiste en estar cerca de ellos.

Al hablar sobre los perros, Elvira reflexiona y dice que ellos nos recuerdan que noso—
tros también somos animales y nos ayudan a conectar con esa parte que solemos olvidar.
Cuando le pedimos que nos comparta un fragmento de alguno de sus poemas, no duda en
elegir unos versos de “Poema para entender la vida":

Se trata de pedir calor a quien conoce el fuego, luz a quien ilumina los caminos, amor a
quien sabe de miedo.

Y limpiamos la piel, los ojos, abrir las manos y sentir los oídos, cuidarnos por dentro y
entender, porfin, quela vida es esto:

un río sin caudal nifinal, por el que dejarse llevar sin temor a la corriente, como el que sabe
que esto es tantoy lo es todo.+

Elvira Sastre

lejos de lo que nos congela

Rfe'u Dun-nl

, Elvira Sastre
Adiós al frío

Rod rigo Rojas

Ve la entrevista
en mascultura.mx
y en YouTube
revistaleemasdegandhi

ace muy pocos años, en 2019 para ser exactos, Aura García—

]unco publicó su primera novela: Anticítera, artefacto denta—

do (Booket). Tres años más tarde, la revista Granta la señaló
como una de las 25 narradoras jóvenes más prometedoras en lengua
española. La aparición de Mar de piedra (Seix Barral, 2022), su nueva
novela, obliga a indagar en su literatura, en su enceguecido método
de escritura y, por supuesto, en la manera como se entretejen en su
obra la ficción, la realidad y las metáforas sobre el mundo.

Tengo la impresión de que llamarse Aura podría ser una condena, un destino
que te obliga a ser bruja o escritora...

0 ambas.
Y tú, ¿cómo escribes?, ¿cómo llegas a crear una novela como Mar de piedra?

Mi proceso para escribir novelas es extraño: tiene más que ver con la intuición y
con no saber hacia dónde voy que con un plan perfectamente detallado. Mi punto
de partida son las atracciones poderosas, las intuiciones que se pueden perseguir,
pero nunca nacen del saber de qué trata la historia 0 quiénes son exactamente
los personajes. Al comenzar tampoco tengo un mensaje claro y concreto. Esto me
gusta de la escritura de novelas: cada autor tiene un método que parece óptimo,
pero hay algunos más claros que el mío. Cuando empiezo a escribir me encuentro
en un estado de ceguera total, me entrego a un acto de fe. Yo escribo porque me
gusta escribir: en los ensayos me explico cosas que suceden en este mundo; en
las novelas puedo crear mundos y maravillarme de lo que puede ocurrir en una
hoja en blanco. El papel y las palabras me dan la oportunidad de entender aquello
que me sorprende. Toda escritura es un viaje, un trayecto en el que no sabes qué
vas a encontrar.

Mar de piedra está llena de objetos inexistentes, de libros que aún no se editan...
parece que en tus novelas siempre hay un elemento que se acerca a la no ficción,
como sucede con los mapas.

Esto me gusta mucho, incluso ya lo había hecho en Anticítera. Creo que tiene que
ver con la tradición de los libros apócrifos, con la idea de poder crear objetos en
mi literatura. Como Mar de piedra debía ser una obra que transcurriera en una
realidad paralela, en ella se tendrían que mostrar sus propios objetos, que debían
ser creados por los personajes de esa otra realidad. Esto proviene del acto de
imaginar una manera de responder a distintas preguntas: ¿cómo es el mundo en
el que transcurre la novela?, ¿qué objetos, qué palabras y qué acciones pueden
ocurrir en un mundo donde existe una religión totalmente distinta? Lo impor—
tante es crear una fantasía que se autogenera. En este hecho se encuentra algo
poderosísimo: la fantasía que nos permite crear metáforas de la realidad en la que
vivimos. Pensar la realidad como algo puro nos puede llevar al anquilosamiento.

Mar de piedra bien podría ser una metáfora de la violencia, de las desaparecidas...

Si, por supuesto. La novela es un reflejo muy poderoso de las desapariciones.
De hecho, en algún momento, Luisa Valenzuela —que también proviene de una
realidad que ha padecido este horror, a veces inexplicable con palabras— me dijo
que la novela era una metáfora muy fuerte para hablar de este tema. Las desapare—
cidas son las personas que ya no están, pero que no dejan de estar; ellas crean la
potencia de la ausencia. La idea de una estatua que es y no es la persona provoca
la misma sensación de la dureza de lo inasible, de no tener un cuerpo, de jamás
tener una respuesta. Esto puede resultar mucho más terrible que conocer el ver—
dadero desenlace, aunque éste sea la muerte. Los personajes de Mar de piedra
están atrapados en esta incertidumbre.+

Aura García—Junco

le ie en la ceguera de la escritura

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Aura García-]unco
Mar de piedra

Rod rigo Rojas

Para todos los que sufren
La terrib|e historia de

Matthew Perry

recimos viendo Friends. Semana a semana, millones de
espectadores compartimos momentos memorables por
las ocurrencias bobas de jóvenes adultos descubriendo
las reglas de la vida. La premisa era que todo parece superable
mientras tengamos a nuestra banda de amigos apoyándonos. A

través de las temporadas, pudimos ver la trayectoria de la adic— A lºs 14 años tomó alcohol P ºr primera vez
ción y del tipo de sustancias que Matthew Perry estaba consu—

miendo, por medio de los cambios físicos que tiene Chandler y nunca parº' Era la pr¡mera vez qu? su
y que quedaron documentados chiste tras chiste, sin saber lo mente se sent|a nºrmal y 950 buscº tºdºs

siniestro que ocurría detrás de cámaras. El actor confiesa que los días durante décadas, parando Sólº

ha pasado la mitad de su vida adulta en rehabilitación y ha para entrar a rehabi|¡tación º a| hºspita|
gastado nueve millones de dólares en alcanzar la sobriedad, la practicamente muertº
cual mantiene por periodos. Decidido a ayudar a otros con su

historia, plantea un futuro alejado de la actuación.

En el libro (realmente escrito por él), relata cómo de recién nacido un doctor le recetó babitúri—
cos para que no llorara, lo que más tarde fue analizado como “la fuente del problema” de hacer
adicto a su cerebro. A los 14 años tomó alcohol por primera vez y nunca paró. Era la primera
vez que su mente se sentía normal y eso buscó todos los días durante décadas, parando sólo para
entrar a rehabilitación o al hospital practicamente muerto. En 2018, su adicción lo hizo atravesar
una odisea médica: neumonía, perforación en el colon, terapia intensiva y docenas de cirugías.
En la introducción de1 libro dice: “Por favor tengan en cuenta que los próximos párrafos de este
libro serán de una biografía y no de una autobiografía, porque yo ya no estaba ahí“.

Grabando el audiolibro de sus memorias, Matthew Perry pensó de pronto: “¡Por Dios!, ¡qué
vida terrible tuvo esta persona!“, de inmediato se dio cuenta: “Esperen un minuto, ¡estoy hablan—
do de mí!”. Hoy en día, lo que lo ha mantenido con esperanza es ayudar a otros:

Cada vez que recordaba algo muy íntimo, que realmente no quería compartir, pensaba
en las personas a las que podía ayudar silo contaba, y eso me hacía continuar […] Fue
duro revivir todo esto, es más duro leerlo que escribir.

Perry ya había escrito guiones para televisión —The Odd Couple, Mr. Sunshine—:
“Nunca se me había ocurrido escribir un libro“. La dedicatoria del libro dice: “Para
todos los que sufren por ahi y saben de lo que hablo”. Resulta muy difícil leer algo
así, porque además —lamentablemente— uno no deja de hacer las cosas porque
vea las consecuencias en el prójimo: no se escarmienta en cabeza ajena. Sin em—
bargo, se trata de un documento muy honesto y valioso para comprender lo pe—
ligroso y tortuoso que es alimentar y desactivar a un cerebro adicto. Más aún en
una sociedad en la que es cada vez más común que se consuman drogas, como las
microdosis. Cada generación se enfrenta con nuevas drogas sin pensar en lo que le
están haciendo a su cerebro y sus consecuencias: un órgano adicto que controla tus
acciones se convierte en algo muy delicado.

Las memorias de Perry se escribieron sin un escritor fantasma, algo no común:

No sabía cómo parar. Si la policía hubiese venido a mi casa para decirme *si bebes esta
noche, te llevaremos a la cárcel,, hubiera comenzado a empacar. No podía parar porque
la enfermedad y la adicción son progresivas. Así que empeora cada vez más a medida que
envejeces […] El proceso de recuperación es día a día, y no termina porque haya escrito
un libro.

Rodrigo Rojas

Amigos,
amantes

y aquello
tan terrible

Prólogo

Hola, me llamo Matthew, aunque tal vez me conozcas por un nom—
bre distinto. Mis amigos me dicen Matty.

Y debería estar muerto.

Si quieres, puedes pensar en lo que estás a punto de leer como
un mensaje del más allá; mi más allá.

Hoy es el Séptimo Día del Dolor. Y cuando digo Dolor no me
refiero al que se siente cuando te golpeas un dedo del pie o ves la
secuela de Un vecino peligroso. Escribo la palabra “Dolor” con “D”
mayúscula porque éste fue el peor dolor que había sentido en mi
vida —era el Ideal Platónico del Dolor, el dechado. He escuchado
a algunas personas decir que el peor dolor de todos es el del parto;
bueno, pues éste era el peor dolor imaginable, sólo que sin la ale—
gría de tener a un recién nacido entre mis brazos al final.

Sin embargo, no sólo era el Séptimo Día del Dolor sino también
el Décimo Día de Cero Movimiento (si entiendes a lo que me re—
fiero). No había cagado en diez días: ahí está, lo dije con todas sus
letras. Algo andaba mal, muy mal. Este no era un dolor sordo, pal—
pitante, como una jaqueca; ni siquiera era un dolor agudo, punzan—
te, como la pancreatitis que me dio a los treinta. Este era un Dolor
completamente distinto. Como si mi cuerpo estuviera a punto de
explotar. Como si mis entrañas quisieran salir de mi cuerpo a la
fuerza. Este era el tipo de Dolor que no debía tomarse a la ligera.

Y los ruidos. Válgame Dios, los ruidos. Por lo general, soy una
persona bastante callada y reservada. No obstante, en esta noche
en particular, gritaba a todo pulmón. Algunas noches, cuando el
viento es óptimo y todos los autos están estacionados, se pueden
escuchar los terribles sonidos de los coyotes destrozando algo que
aúlla en las colinas de Hollywood. Al principio, parecen voces de
niños riéndose muy, muy lejos, hasta que te das cuenta de que no
se trata de eso, sino de las laderas de la muerte. Aunque, por su—
puesto, lo peor es cuando se dejan de escuchar los aullidos, porque
sabes que lo que sea que haya sido atacado ahora está muerto. Este
es el infierno.

Y sí, existe un infierno. No dejes que nadie te diga lo contrario.
Existe; yo he estado ahí. Fin de la discusión.

En esta noche en particular, yo era el animal. Gritaba y peleaba
con uñas y dientes por mi supervivencia. El silencio implicaba la
muerte. Yo no sabía cuán cerca me encontraba del final.

En aquel entonces, vivía en una casa de vida sobria en el sur de
California. Esto no era ninguna novedad; he vivido la mitad de mi
vida en uno u otro tipo de centro de rehabilitación o casa de vida so—
bria. Lo cual está muy bien cuando tienes veinticuatro años, pero no
está tan bien cuando tienes cuarenta y dos. Ahora yo tenía cuarenta
y nueve años, y aún luchaba por quitarme este problema de encima.

lNíATTI-l EW P ERRY
Amigos, amantes
y aquello tan terrible

Para ese entonces, yo sabía más de drogadicción y alcoholismo
que cualquiera de los coaches y médicos que me encontraba en
los centros de rehabilitación. Por desgracia, este autoconocimiento
es inútil. Si el boleto dorado a la sobriedad se hallara en el trabajo
duro y en adquirir conocimientos, la bestia de la adicción no sería
más que un vago recuerdo desagradable. Tan sólo para mantener—
me vivo, me había convertido en un paciente profesional. No en—
dulzaré la situación: a los cuarenta y nueve años, aún tenía miedo
a quedarme solo. A solas, mi cerebro trastornado (cabe aclarar que
únicamente en esta área) encontraría cualquier excusa para hacer
lo impensable: consumir alcohol y drogas. Tras décadas de mi vida
arruinadas por hacer esto, me aterraba volver a caer. No tengo mie—
do a hablar frente a veinte mil personas, pero si me dejas solo sen—
tado en mi sillón frente a la televisión por una noche, me asusto. Y
este miedo es a mi propia mente; miedo a mis propios pensamien—
tos; miedo a que mi mente me haga recurrir a las drogas, como
lo ha hecho tantas veces en el pasado. Mi mente quiere matarme,
y estoy plenamente consciente de ello. A menudo me invade un
sentimiento de soledad acechante, un anhelo, y me aferro a la idea
de que algo externo arreglará mis partes rotas. ¡Pero ya he probado
todo lo que el mundo exterior tiene para ofrecerme!

Julia Roberts es mi novia. Eso no importa, tienes que beber.

Acabo de comprar la casa de mis sueños. ¡Tiene una vista panorá—
mica de toda la ciudad! No puedes disfrutar eso sin un dealer.

Estoy ganando un millón de dólares a la semana. Soy un ganador,
¿cierto? ¿Quieres tomar? Por supuesto, faltaba más. Muchas gracias.

Lo había tenido todo, pero no era más que un truco. Nada iba a
arreglar mi situación. Pasarían años antes de que yo siquiera co—
menzara a imaginar una solución. Por favor, no me malinterpretes.
Todas estas cosas —Iulia, y la casa soñada, y el millón de dólares
a la semana— eran maravillosas, y estaré eternamente agradecido
por ellas. Soy uno de los hombres más afortunados del planeta. Y
vaya que me divertí.

Pero ninguna de estas cosas era la respuesta. Si tuviera que ha—
cerlo todo de nuevo, ¿volvería a audicionar para Friends? ¡Por su—
puesto que si! ¿Volvería a tomar? ¡Por supuesto que sí! De no ser
por el alcohol y su capacidad para calmar mis nervios y ayudarme
a divertirme, hubiera saltado de un rascacielos en algún punto de
mis veinte. Mi abuelo, el maravilloso Alton L. Perry, creció con un
padre alcohólico, y, como resultado, a lo largo de sus noventa y seis
largos y maravillosos años de vida, nunca probó el alcohol.

revistaleemasdegandhi

Ulrich Richter Morales

0 la pasión por la modernidad pitagórlca

Vela entrevista
en mascultura.mx
y en YouTube

10

veces creemos que los filósofos nada más nos
hablaban de la ética, del buen ciudadano, de
a democracia, de la polis, pero sin saber la otra
ciencia que estudiaban, que eran las matemáticas”.

Vamos a comenzar por el principio: cuando vemos en las estan—
terías de ese paraíso que se llama librería un ejemplar que lleva por
título Los filósofos en la era tecnológica. Los pítagóricos de hay,
lo primero que nos pasará por la mente a la mayoría de nosotros
es que ya no recordamos las lecciones de la prepa en las que apren—
dimos quiénes eran los pitagóricos. Nos suena a Pitágoras, filósofo y
matemático griego, pero hasta ahí. El título, entonces, ya encierra un
misterio que nos invita a querer saber más. A querer saberlo todo.

Por eso, cuando conversamos con Ulrich Richter Morales, autor
de este libro publicado por Océano de México en 2022, su pasión
por el tema nos atrapa, al punto de encontrar la relación que existe
entre el pensamiento de ese filósofo—matemático y los titanes de
las empresas de tecnología de hoy, como Google, Apple, Amazon
y un sinfín más, que, cosa curiosa, ésas si las tenemos frescas en
la mente.

El origen del libro —dice Richter Morales— son dos sucesos en
mi vida: uno, mi pasión porla filosofía. Empecé a estudiarla por
los albores, donde estaban los presocráticos, que trataban de
descubrir el origen del universo. Unos decían que era el agua,
otros decían que el fuego, y otros que el aire. Y el siguiente des—
cubrimiento fue el sabio de Samos, Pitágoras, quien sentenció:
“No, ya no vamos a atender a los elementos de la naturaleza: son
los números el origen del universo!“. ¡Ah, caray! Y entonces, Pi—
tágoras fundó, como sabemos, su escuela de filosofía, pero den—
tro de las materias más relevantes estaban las matemáticas.

En su libro más reciente, Ulrich Richter Morales lleva el pen—
samiento de Pitágoras a la era tecnológica:

Podemos decir que su origen son los números, las matemáticas.
No podríamos entender, comprender ni construir esta era tec—
nológica sin las matemáticas. Entonces, empecé a relacionar este
antecedente de la historia de la humanidad, de Pitágoras, con
estos nuevos líderes tecnológicos, Elon Musk, los fundadores de
Google, Jeff Bezos, Bill Gates, y asi nos damos cuenta de que
ellos estudiaron matemáticas. Si no lo hubieran hecho, a lo me—
jor no habrían creado esas innovaciones tecnológicas que hoy
revolucionan la forma de vivir de los seres humanos.

Como ejemplo, el autor afirma que sin estos avances tecnológi—
cos no podríamos haber subsistido en el trabajo, el estudio y los
negocios en tiempos de covid.

Entonces —continúa— empecé a concatenar que en estos genios
tecnológicos hay algo de Pitágoras. En algunos más, en algunos
menos, en algunos no tanto, pero ese espíritu matemático de
Pitágoras de alguna manera ha reencarnado. ¿Por qué? Porque a
veces nosotros creemos que los filósofos nada más nos hablaban

en la era
tecnológica

de la ética, del buen ciudadano, de la democracia, de la polis,
pero sin saber la otra ciencia que ellos estudiaban, que eran las
matemáticas. De haberlo sabido, le hubiéramos echado más ga—
nas a estudiar matemáticas, porque a la mejor ya hubiéramos
sido unos jeques tecnológicos.

Si todavía no te decides a conseguir Los filósofos en la era tecno-
lógica: los pítagóricos de hay porque piensas que está lleno de con—
ceptos filosóficos y matemáticos dificiles de comprender, déjame
decirte que no es así: te vas a encontrar con un texto de divulgación
perfectamente comprensible y, además, entretenido.

Traté de hacerlo accesible para todos los lectores. Hay también
algunas recomendaciones bibliográficas para que puedan con—
sultar más sobre el tema. Se trata de ofrecer la mayor cantidad
de elementos para descubrir que hay también un sentimiento
filosófico en esta era tecnológica, que además tiene sus defec—
tos. Alguien podría decir: “¿Cómo afirma este autor que Elon
Musk es un pitagórico?“. Algunos opinarán que sí y otros que
no, porque no está filosofando desde un sentido humanista, sino
que está comprando empresas y escalando la cima de la riqueza.
Abandona la reflexión de por qué estamos aqui y hacia dónde
vamos, 0 qué máquina es la que verdaderamente va a trascender
esta existencia.

El escritor también advierte:

Hoy vemos que estos seudofilósofos o filósofos impuros están
inclinados al desarrollo de inteligencia artificial. Pero, por otro
lado, en el libro hablamos de otros filósofos que empiezan a de—
cir: “No, espérate: hay que desarrollar la verdadera inteligencia,
la que ha creado a la artificial. Hay que desarrollar la verdadera
máquina, la que ha creado a las otras máquinas”. Y eso es parte
del juego, de la polémica ala que te va llevando el libro como si
fuera una aventura por diversas estaciones: en unas te paras en
Google, en otra, en Elon Musk...

Ahora bien, si te parece que este libro trata sólo de protagonistas
varones, no te aceleres, porque también encontrarás a Ada Lovela—
ce, pionera de la era de la computación en el siglo XIX por su tra—
bajo en la computadora mecánica de uso general. Ah, y si, también
hija del poeta Lord Byron.+

Rodrigo Rojas

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