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Criaturas Mágicas

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Jueves, 3 Agosto, 2023

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Jueves, 31 Agosto, 2023

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El libro de: O ©alanxelmundo % Planeta

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TEXAS

The University of Texas at Austin

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culturaumm

EDITORIAL / BESTIARIO

“ gnoramos el sentido del dragón, como ignoramos

el sentido del universo, pero algo hay en su imagen
que concuerda con la imaginación de los hombres, y así el
dragón surge en distintas latitudes y edades. Es, por decirlo
así, un monstruo necesario...”, escribió Jorge Luis Borges
en el prólogo de su Manual de zoología fantástica. Des—
de la prehistoria, la relación humana con los animales
—reales 0 fantásticos— ha estado llena de símbolos y
de magia.

La literatura encontró en los bestiarios la oportunidad
de traer al mundo a criaturas misteriosas, capaces de mos—
trarnos nuestros miedos y deseos más grandes. De esta
forma, conocimos el terror a lo desconocido a través de
los monstruos; la esperanza gracias al ave fénix; la pure—
za salvaje que representan los unicornios, o los peligros
de dejarnos seducir por el canto de las sirenas. Por todo
lo que nos enseñan las múltiples formas de vida nacidas
de la ficción, quisimos dedicar este número de Lee+ a los
bestiarios, esas compilaciones de maravillas imaginarias.

Nos acompañan en esta expedición Verónica Murguía
y José Luis Trueba, quienes relatan sus primeros acerca—
mientos con los bestiarios y nos platican de aquellas
criaturas mágicas injustamente censuradas. Jorge F.
Hernández se divirtió imaginando la fauna que ha—
bitaría el mundo de los libros. Adriana Romero—Nieto
explora las claves de lectura de nuestra autora de portada:
]. K. Rowling y sus Animales fantásticos...

Pamela Carrington preparó unas ilustraciones feno—
menales; y Bef nos trajo un listado lleno de humor de
las criaturas más famosas de la literatura universal. Itzel
Mar realiza un recorrido por la historia de la medicina y
nos cuenta qué animales se utilizaban con fines curativos.
También descubriremos a una escritora mexicana que
narra la metamorfosis de una mujer en reptil: Daniela
Tarazona. Finalmente, Benito Olmo presenta su nove—
la más reciente, en la que muestra el lado oscuro del
puerto de Cádiz. Aventurémonos, entonces, en estas
páginas, pobladas por la belleza y el peligro de las cria—
turas mágicas.+

Yara Vidal
Directora general
Revista Lee+ de Librerías Gandhi

“ /mascultura º ©revistaLeemas “ /revistaleemasdegandhi . / Desde el librero

| Lee+

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ÍNDICE

6 DE DRAGONES, UNICORNIOS Y IABALÍS
CON EL OMBLIGO EN EL LOMO.
UNA CONVERSACIÓN CON VERÓNICA MURGUÍA

José Luis Trueba Lara

10 ZOOLOGÍA BIBLIOGRÁFICA

Jorge F. Hernández
12 EL FENÓMENO SOBRENATURAL
DE I. K. ROWLING Y sus ANIMALES FANTÁSTICOS
Adriana Romero—Nieto
16 [NERD PLUS] BESTIARIO
Bernardo Fernández, Befy Pamela Carrington
20 LA EEROCIDAD QUE LLEVAMOS DENTRO:
DANIELA TARAZONA
Mariana Aguilar Mejía
22 ESPÍRITUS Y CR1ATURAS DE ÍAPÓN
Benjamin Lac0mbe
24 BESTIARIO CLÍNICO
Itzel Mar
26 BENITO OLMO: TRES NOTAS SOBRE
LA MANIOBRA DE LA TORTUGA

José Luis Trueba Lara

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Yara Vidal
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Director de arte y

editor audiovisual

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Difusión cultural

Mariana Aguilar Mejía
Correctora de estilo
Alberto Achar

Alejandro Magallanes

José Luis Trueba Lara
Edgar Krauss

Herles Velasco

Consejo editorial

En portada :
I. K. Rowling

Diseño:
JuanloséGiíitrón ' '

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Editor responsable: Yara Beatriz Sánchez De La Barquera Vidal, Distribución: Librerias Gandhi, S.A. de C.V., Dirección: Calle Comunal No.7, Col. Agricola Chimalistac, C.P. 01050, Alcaldia Álvaro Obregón CDMX. Número de
Reserva al Título ante el instituto Nacional del Derecho de Autor: 047200970518200925007102. Certificado de Licltud de Titulo No. 14505 y Certificado de Licitud de Contenido No. 12078 expedidos enla Comisión Calificadora
de Publicaciones y Revistas ilustradas dela Secretaria de Gobernación. Registro Postal EN TRÁMlTE. Preprensa e impresión: Nova gráficos en Isabel La Católica 290, Obrera, Cuauhtémoc, 06800 Ciudad de México, CDMX. Titulo
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De dragones, unicornios
yjabalís con el ombligo
en el lomo

Entrevista

José Luis Trueba Lara

onversar con Verónica Murguía sobre la zoología

fantástica y la zoología real nos permite entrar por

la puerta grande a un mundo donde la poesía y las
moralejas se entretejen, un espacio donde la naturaleza
se transforma para darnos la oportunidad de pensar e ima-
ginar, de comprender el pasado y mirar el presente para
descubrir los horrores que hemos cometido y observar los
cambios que ocurrieron en sus símbolos.

¡De niña, estaba profundamente
convencida de que el dragón era una especie endémica de
la Edad Media: un reptil que sólo había vivido en aquellos

tiempos y que, por alguna razón que me resultaba incomprensi—
ble, se extinguió para desgracia de la humanidad. Yo no sabía que
los dragones tienen antecedentes superlinajudos y están presen—
tes en casi todo el planeta. A pesar de esto, en esos días me la pa—
saba rastreando dragones por todas partes: me encantaba pensar
que Quetzalcóatl era un dragón con forma de serpiente empluma—
da y lo mismo me ocurría con todas las Variantes mitológicas. Con
el tiempo —y sin que me diera mucha cuenta de lo que me estaba
pasando— las cosas comenzaron a afinarse: gracias al Orlando
furioso, de Ludovico Ariosto, me aficioné a las novelas de caba—
llerías, en las que nunca faltan los dragones.

El gran cambio comenzó cuando —además de las novelas de
caballerías— empecé a leer bestiarios. A través de ellos me di
cuenta de por dónde iba la cosa: la zoología fantástica y la zoo—
logía real consistían en maneras de mostrar a los animales como
grandes moralejas y maravillas poéticas. En uno de ellos, sólo
por darte un ejemplo, se cuenta que el tigre resulta tan bello
que la única manera de cazarlo es arrojarle un objeto reflejante
para que se vea y se quede quieto contemplando su belleza.
Esto se trata de poesía pura.

Desde entonces me encantan los bestiarios antiguos y moder—
nos: el Fisíólogo, que nació a comienzos de la Edad Media; el
Bestiario de Aberdeen, del siglo XII, y las Etimologías de Isidoro
de Sevilla son algunos de ellos. De los nuevos, también me re— Ve la entrevista
sultan fascinantes el Manual de zoología fantástica, de Borges, y en m35CU|tUV3—mx
los Animales fantásticos y dónde encontrarlos, de ]. K. Rowling.

CB oo:

José Luis Trueba Lara ( JLTL): Te confieso que mi camino hacia los
bestiarios fue muy distinto del tuyo: yo empecé en Nueva España
y terminé en la Edad Media. Te cuento lo que pasó. Una tarde esta—
ba leyendo las Relaciones histórica—geográficas de la Gobernación
de Yucatán —que no son otra cosa más que un cuestionario que
Felipe II mandó a todos sus dominios para enterarse de lo que ha—
bía en ellos—, cuando me topé con un jabalí de lo más extraño. El
autor de ese documento decía que los de esos rumbos resultaban
monstruosos porque tenían el ombligo en el lomo. Delante de ta—
maña diferencia no me quedó más remedio que seguirles la pista:
en otras de las relaciones geográficas de Nueva España se afirmaba
exactamente lo mismo y, hasta el siglo XVIII, en su Historia antigua
de México, Clavijero resolvió el enigma al darse cuenta de que esa
oquedad no era un ombligo, sino una glándula que producía un
“humor seroso” vinculado con el apareamiento. La lección que
aprendí fue maravillosa: los animales nunca cambiaban en tan po—
cos siglos; la gran transformación sólo ocurría en la mirada de los
seres humanos. Las personas siempre tenemos unos lentes que
nos muestran lo que existe y se niegan a mirar lo que no contie—
nen sus lupas.

Desde ese día me convertí en fan de los bestiarios novohispanos
y, gracias a ellos, llegué a las obras medievales y de la Antigííedad. Es
más: tanto me impactaron esos libros que cometí la osadía de escri—
bir un par de bestiarios y coordinar otros dos para Artes de México.
Nuestros caminos fueron distintos, pero la sensación de maravilla
fue exactamente la misma.

En este momento no puedo resistir las ganas de preguntarte cuál
—además de los dragones, que también forman parte de una de tus
novelas— es otro de los integrantes de la zoología fantástica que
te atrapa.

VM: El unicornio es un animal mitológico que a mi me ha llamado
muchísimo la atención: personifica la pureza y también lo salva—
je. Toda esta idea contemporánea del unicornio al estilo de Hello
Kitty me pone un poquito irritable. En la Edad Media, los unicor—
nios representaban la fuerza absoluta y la bravura sin límite: con su
cuerno atravesaban las armaduras y mataban a los perros que los
perseguían para tratar de cazarlos. No sólo esto,
también me encantan sus analogías: el unicornio
era una representación de Cristo por su pureza
ultraterrena y, justo por eso, sólo las mujeres vír—
genes podían acercarse a ellos.

Por estas razones no entiendo su nueva simbo—
logía: entre los unicornios medievales y los que
representan al arcoiris de toda la gama y varie—
dad de posibilidades de identidad sexual hay una gran distancia.
Exactamente lo mismo me sucede cuando pienso en estas criaturas
como seres puritanos y castos: no por casualidad los unicornios
medievales eran de un blanco absoluto y tenían un mechón de león
en la punta de la cola.

¡LTL! ¿Y qué pasa con los animales que tienen mala fama? Los cuer—
vos, los lobos, los murciélagos y los gatos negros no son precisamen—
te populares…

VM: Yo creo que los cuervos están clasificados entre los animales
malos porque eran sagrados para las religiones anteriores al cato—
licismo, aunque en la Biblia no tenían mala fama: uno de ellos les
enseñó a Adán y Eva qué debían hacer con el cadáver de Abel, pues
ésa representa la primera vez que hay un muerto en el mundo. Claro,
después de esto y con la evangelización de Europa, las cosas tomaron
otro camino.

Odín tiene dos cuervos —la memoria y la inteligencia— y descan—
san sobre sus hombros. Como es un dios viejo, constantemente los

manda al mundo para que vean cómo están las cosas y siempre
tiene temor de que no regresen en la noche: si no vuelven, él
perderá la inteligencia y la memoria. Esto resulta divino, abso—
lutamente precioso, pero tampoco olvidemos que Odín repre—
senta un dios salvajísimo. Lo único que me seduce de él es que
fue capaz de sacarse un ojo con tal de aprender a leer las runas:
alguien capaz de hacer eso para aprender a leer es mi tipo de
amigo. Pero los misioneros cristianos tenían una idea distinta;
dijeron “esta pasión no está nada bonita y desde este momento
el cuervo queda clasificado como un tipejo".

Además de esto, debemos aceptar que el cuervo es más lis—
to que la mayoría de la gente que tratamos, y que tienen rela—
ciones familiares muy intensas; la idea de “cría cuervos y te
sacarán los ojos" es falsa. Por si esto no fuera suficiente para
amarlos, también son domesticables: como tú sabes, los ingle—
ses, que se toman sus tradiciones muy a pecho, siempre tienen
cuervos en la Torre de Londres, porque, si éstos la abandonan,
desaparecerá Inglaterra. Los animales están a cargo de un ve-
terinario del ejército —el ravenmaster—, que los cuida y los
alimenta con carne cruda. Se trata de aves de rapiña y no po—
demos romantizarlos al grado de decir que comen alpiste con
florecitas. Dos de ellos eran grandes amigos y tenían muy bue—
nas costumbres: les quitaban el sombrero a los turistas y los de—
jaban muy lejos; así siguieron hasta que uno de ellos murió. El
sobreviviente estaba muy triste y, una semana más tarde, fingió
que estaba muerto; todos los soldados corrieron muy asustados
para levantar su cadáver: el cuervo se fue volando y —según el
ravenmaster— iba riéndose. Los cuervos son traviesos, capri—
chosos y geniales.

JLTL: Los cuervos no son los únicos animales de mala fama que
desafían lo que pensamos de ellos; en uno de los mitos indí—
genas, las arañas resultan indispensables para la existencia del
mundo: ellas tejieron las telas que lograron contener las gran—
des aguas y le dieron forma al planeta y, por supuesto, tam—
bién están los murciélagos, que nos enseñan a ser modestos, a
pensar que las palabras de los bestiarios no pueden ignorarse...

Debemos aceptar que el cuervo es más listo que la ma-
yoría de la gente que tratamos, y que tienen relaciones
familiares muy intensas: la idea de "cría cuervos y te sa-
carán los ojos" es falsa.

VM: Tienes razón: por errada que esté la información acerca de
las costumbres y la naturaleza de los animales, nosotros debería—
mos aprender de los bestiarios que todos los animales están
incluidos y no hay ninguno que deba expulsarse de la tierra.
Me parece maravilloso que cada uno de ellos tenga una misión;
eso es ecología sin manchas. La idea de que hay animales pres—
cindibles o dañinos es falsa y sólo la mantenemos porque no
entendemos un cacahuate. Los medievales no sabían cómo ser
amables con los animales porque estaban en plena lucha por la
supervivencia, pero nosotros ya ganamos esa batalla. Ahora, el
que gana la batalla contra la naturaleza está condenado a ser
derrotado. Vencer a la tierra resulta una estupidez.

ILTL: Por eso deberíamos aprender de los cuervos y los drago—
nes, de los bestiarios y los unicornios. Nuestro futuro no depen—
de de lo que nos parece bonito o de la corrección política. A mí
me encantan los buitres y, sin sus maravillas carroñeras, nuestro
futuro está cancelado.+

: f: ' 7 Después de El aroma de libros y
v ' La chica de la máquina de escribir, , _
Desy Ioardi nos trae una emocionante '

novela de formación repleta de
personajes inolvidables

DESY XC. A.be

DE$Y ICARDI

5 DESY ¡CARD!

ii!L

10

Zoología
bibliográfica

entamente, la bestialidad parece proliferar como sutil enemiga del sentido
Lcomún y la capacidad de soñar; sin embargo, la esperanza de quien persis-

te en el placer de la lectura encuentra salvoconducto en el avistamiento a
ojos cerrados o entrelíneas, así como en la convivencia real o inventada con un
sinfín de bichos extraños, raros animales, entrañables insectos enrevesados que
reptan, vuelan o danzan por las páginas de la literatura que nos hipnotiza. No
es, entonces, extraño que al pedirme la entrega de un “bestiario bibliográfico”,
mis dibujirris y renglones parezcan clonarse con el arte grande que acostumbra
destilar con pluma y pincel Bef... confirmación del afecto inquebrantable y la
creciente admiración que le profeso desde y para siempre.

Ág rafajirafa
Herbívoro cuadrúpedo de alargado cuello, sin manchas y cola diminuta que muestra una notable incapacidad para escribir
cualesquiera letra, palabra o frase, ya con lápiz o bolígrafo, sea sobre papel 0 paredes.

Burróptimula
Notable equino clonado de burro y mula que logra de manera infalible aunque inexplicable la inserción de erratas, errores y
estupideces en textos publicados a partir de la séptima década del siglo en curso.

Cerdínclito

Porcino inofensivo que memoriza aforismos y sentencias diversos en beneficio de politicos prometedores.

Dromedúnido
Descendiente de dromedarios del desvario y una camella famélica, se muestra siempre somnoliento y ronda invariablemente
las páginas finales de todo tratado abstracto aburrido, necio ensayo incomprensible o pésimo poema en prosa.

Elefantílope
Paquidermo de larga encornadura en forma de alfileres a falta de colmillos que se especializa en la succión via trompa de
polvo y lodo, con los que digiere una masa gelatinosa de letras minúsculas (útiles para varios modelos de imprenta).

Fishelinas
Peces invisibles cuyas escamas trazan microrrenglones en determinadas profundidades de estanques, lagos y fuentes públicas
para auxilio de la posible caligrafía submarina.

Gorilápida

Dícese del inmenso muro de papel cebolla con el que se encuadernan ciertas ensoñaciones bárbaras o descabelladas.

Horcajaguarda
Debido a la mudez de la h inicial, se trata de una asesina ballena bicolor que repta en no pocas novelas inéditas como jaguar
de la selva solitaria.

Ir¡sept¡co
Ave de inciertas alas que suele corregir sintaxis y/ o pronunciación
de textos medievales, sonetos novohispanos y greguerías varias.

Jamongután

Primate de inmenso tamaño emparentado con ciertos babuinos que
tala párrafos injustificados y corta en rebanadas las breves dedica—
torias innecesarias en libros de química.

Kaliforúnculo
Glóbulo anfibio de tamaño variable que acostumbra parasitar en cuen—
tos 0 relatos breves.

Leonáguila péptica
Felina implacable que acostumbra leer en voz alta toda prosa rim—
bombante y energética sin que se sepa aún por qué la llaman péptica.

Monogarto

Lagarto volátil de seis patas (llamado también unicordrilo) que acos—
tumbra lanzarse de rama en rama por los árboles como mono gramá—
tico, aunque se sabe que su afán es geométrico.

Napoliguana

Simpático descendiente directo de dinosaurio que sabe a pollo e ilu—
mina las páginas de novelas y novelones con interminables melodías
italianas.

Osoruga

Marsupial engañoso, mezcla de insecto y herbívoro gigantesco, que
suele levitar en la tundra o desierto con rimas constantes y contra
toda métrica.

Panterardilla

Roedor volador de larga cola negra que enreda cables telefónicos en
ciudades de gran población para facilitar la comunicación dactilar y
la transmisión de leyendas populares.

Qulebrillarmadillo

Serpiente anaranjada nacida en algún túnel del metro de la Ciudad
de México, cuya evolución permitió el brote de una armadura rena—
centista inquebrantable; de notable digestión de lácteos y hormigas, se
trata de un orador nato que recorre la noche memorizando el trinomio
clásico de planteamiento—nudo y desenlace de toda historia.

Ratatarántula
Roedor tartamudo de seis patas con piel de terciopelo negro que sue—
le invadir ciertas novelas cortas de manera imprevista.

Soplájaro

Posible pariente del ajolote de Xochimilco, se trata de un ave ligera
que vuela como brisa sobre todo subrayado en tinta amarilla, ya de
libros de texto 0 ensayos literarios.

Totonel ártico
Entrañable osezno continuo que hiberna siete meses sin abando—
nar novelas de largo aliento, leídas a ojo pelado en voz alta sin al—
teración de sueños.

Uronella gástrica

Hurón andrógino que por error ortográfico perdió su h inicial en la
etimología científica con la que se han etiquetado sus muestras en
estómagos resistentes a las malas traducciones, ediciones piratas y
notables plagios recientes.

Velocipardo

Canino apócrifo que suele ladrar entre líneas y destrozar falsas en—
cuadernaciones en cuero. Ajeno a los hábitos, realiza sus necesida—
des en páginas con marcador o solapas sueltas.

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Washingolfo

Pingiiino migrante de fleco variable que danza al son de viejas ti—
pografías y suele deprimirse clavando el pico en tinta. Su nombre
deriva del fundador de la especie.

Xiloforonte

De la familia africana del rinoceronte imperial, se trata de un cor—
nudo musical que agita su cuerno nasal emitiendo tonalidades afi—
nes a todo relato folclórico.

Yegualámbrica

Serpiente erguida que celebra todo libro llamado best seller a con—
trapelo de volúmenes de imaginación independiente. De consis—
tencia babosa, suele acabar aplastada entre párrafos 0 adherida a
espejos de letrinas públicas.

Zoofirulánguido

Mezcla de perezoso dormilón y caniche antidepresivo, se trata de
una simpática mascota lectora, abierta a una diversidad de géneros
y sin preferencia por autor en particular.

11

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Adriana Romero-Nieto

El fenómeno sobrenatural

de .|. K. ROWI¡“Q

y sus animales fantásticos

I ideal occidental de la originalidad es una gran falacia. Surgido
Een el siglo XVIII, este concepto —ahora jurídico— se basa en la

muy obsoleta hipótesis de la generación espontánea, a partir de
la cual pensadores como Aristóteles, Descartes, Bacon y Newton sos-
tenían que varias formas de vida animal y vegetal surgían de pronto,
por acto mágico, a partir de otra materia orgánica o inorgánica. En el
mismo sentido, algunos ingenuos todavía defienden que la obra artís-
tica germina de la insuflación de una musa, ente espiritual o similar.
Nada más lejos de la verdad. "No hay nada nuevo bajo el sol", dice el
proverbio del Libro del Eclesiastés en la Biblia, texto sapiencial.

13

Como un desafío a este afán cultural, Anímalesfantásticas y dónde
encontrarlas, de ]. K. Rowling, cuestiona y reformula la innovación
creativa. No hablo, por supuesto, de que la autora británica haya co—
metido plagio ni de que su inventiva resulte limitada, sino todo
lo contrario: me refiero a que su bestiario es la mera puesta en
práctica del acto inspirativo y una muestra de su sobrenaturalidad
como escritora, en resumen, de ella como su propio fenómeno
literario. Como los animales que retrata, las características fantás—
ticas del libro se centran, en primer lugar, en que es en sí mismo
un original ejemplo de las estrategias narrativas de mise en abíme y
metaficción; en segundo, en que se trata de un homenaje actualizado
a la larga tradición histórica de los bestiarios, y en tercero, en que
representa la puerta a una nueva disciplina, la ecocrítica.

Al principio pensado como una adición a la famosa saga y como
un elemento narrativo —pues consiste en la reproducción de un li—
bro escolar empleado en Hogwarts, propiedad de Harry Potter, con
notas de éste y sus amigos—, Animales fantásticas surgió como una
herramienta ficcionalizada dentro de las novelas infantiles. El resul—
tado tangible se publicó en inglés en 2001 por la editorial canadiense
Raincoast Books.

En la ficción, el libro es producto de la autoría del personaje
Newt Scamander —cuyo nombre de pila representa la abreviatura

©], K. Rowling

de Newton, un guiño transparente al físico, alquimista y matemá—
tico inglés antes referido—, un magizoólogo que viajó por el mun—
do, “desde la jungla más oscura hasta el desierto más deslumbrante”
—afirma en su introducción— para recolectar información sobre las
75 especies mágicas que clasifica en su obra. Así pues, el personaje
de Scamander funciona como un alter ego de Rowling. Ella trabajó
como secretaria bílingííe para Amnistía Internacional, mientras que
la historia del personaje cuenta que él pasó algunos años en trabajos
burocráticos de baja importancia, en su caso, en la Oficina de Realo—
jamiento de Elfos Domésticos y luego en la División de Bestias, has—
ta que fue contratado por la editorial Obscurus Books para escribir
su obra, que después se convirtió, al igual que la ya conocida saga del
mago, en un best seller.

Resulta evidente que el Animales fantásticas auténtico, aquel
que nosotros como lectores podemos comprar en una librería, es un
subproducto de aquella obra de Newt, quien, a su vez, es un reflejo
de la propia Rowling. Y, si llevamos la estrategia todavía más lejos,
a la película homónima dirigida por David Yates, notaremos que
ésta se trata de otro paso dentro de la autorreferencialidad, pues
si bien se inspira en el libro, su argumento no es un retrato de
éste, sino el punto de partida para el guion en manos de la misma
Rowling: toda una puesta en marcha de la técnica de la caja china,
también conocida como mise en abíme, que André Gide describió
como colocar un relato dentro de otro.

Animales fantásticos también nos remite a la estrategia de la me—
taficción o del borramiento de fronteras en la categoría de autor.
Esto la convierte en una obra muy consciente de si misma, que nos
recuerda al personaje de Pierre Menard de Borges en su intento de
apropiarse del Quijote. Sólo que, en el caso de Rowling, el espejo in—
terno termina siendo externo y va de la ficción a la realidad tangible
en una reduplicación repetida y especiosa: una estrategia compleja
que demanda una lectura atenta. Porque, como afirma la teórica Lin—
da Hutcheon, la narrativa metafíccional se centra en la mímesis del
proceso y no del producto; es decir, demanda al lector una lectura
crítica y activa sobre lo que lee.

No conforme con esto, la autora británica da otro salto duplicati—
vo, esta vez hacia su inspiración en los compendios de animales fa—
bulosos o bestiarios, tan antiguos como la curiosidad e imaginación
humanas. Si esbozamos una cronología, el primero del que se tiene
noticia es el Physiologus griego, proveniente quizás de Alejandría
entre los siglos II y IV a. C. Este no sólo incluye la descripción y
las ilustraciones de animales, plantas y rocas, sino también
de criaturas fantásticas, por ejemplo, el ave fénix, cuya
cualidad consiste en resurgir de entre sus cenizas.
Esta criatura aparece —junto con otros seres quimé—
ricos como el sátir0, el unicornio y el grifo; así

como con especies reales, entre éstas el lobo,
la pantera y el leopardo— en el Bestiario de
Aberdeen, el más conocido, escrito en la—
tín en la Inglaterra del Medievo. Se trata
de una compilación que incorpora bestias
tanto del animalario griego como de algu—
nos capítulos del Génesis. El libro medie—
val añade, también, la etimología de cada
animal, pues se inspira, a su vez, en la obra
de Isidoro de Sevilla.

La obra de Rowling —0 de Scamander, si
' persistimos en la mise en abíme— sigue la mis—
ma estructura de estos textos antiguos: incluye

fichas descriptivas de los animales estudiados y

¡

$

protegidos, junto con algunas ilustraciones, además del origen y sig—
nificado de sus nombres. En Animales fantásticas aparecen bestias
como el bowtruckle, nombre que mezcla la palabra bowl (vivienda)
del antiguo escocés y truckle (rama de árbol) del inglés antiguo;
este animal es un guardián de los árboles y comedor de insectos.
Encontramos también al demiguise, palabra conformada por demi
(parcial) y quise (aspecto), que tiene el poder de la invisibilidad; al
erumpent, cuyo nombre deriva del vocablo latino —erumpo— (es—
tallar o huir), y que se asemeja a un rinoceronte, con la particulari—
dad de que su cuerno tiene la capacidad de explotar. Podemos ver
al hipocampo, con cabeza y parte delantera de caballo, pero parte
trasera de pez; el mooncalf, animal tímido nacido bajo la influencia
de la luna llena; el occamy, una especie de serpiente alada y con pa—
tas, cuyos cascarones están hechos de plata; entre otras bestias ya
existentes en el imaginario colectivo y provenientes de las antiguas
mitologias grecorromana, escandinavas y orientales, como el uni—
cornio, el centauro, el basilisco, el dragón, el trol.

A través de estos ejemplos resulta innegable la idea de crear un
bestiario o una enciclopedia, pero se añaden otros elementos a la
descripción de las criaturas: las breves diferencias en la clasificación
por índice de peligrosidad, indicaciones de dónde encontrarlas,
cómo tratarlas, así como la explicación en el texto introductorio de
la diferencia entre una bestia y un ser mágico; estas cualidades le
dan al compendio, a la par, la estructura de un texto didáctico.

Precisamente con la intención de educar, el libro de Rowling/Sca—
mander resalta la importancia de la magizoología, disciplina que se
ocupa del estudio de las criaturas mágicas y de la que se desprenden
subcategorías como la rama de los dragonolistas. Su propósito esen—
cial consiste en el cuidado de estos seres, por medio de la crea—
ción de hábitats seguros, el control de la cría y venta, además
de su ocultamiento a los muggles (humanos sin cualidades
mágicas). Una nueva materia de estudio ficcionalizada cuyo
precursor y máximo representante —según la biografía del
protagonista de la precuela— fue el mismo Scamander.

Así, tal vez sin saberlo, ]. K. Rowling y su obra
aportan reflexiones a la ecocrítica, una discipli—
na que estudia la representación de la natu—
raleza en las obras literarias y que borra las
fronteras entre las ciencias duras y el arte
y las humanidades. En The Ecocriticísm
Reader: Landmarks in Literary Ecology, de
Cheryll Glotfelty y Harold Fromm, el pri—
mer libro de su tipo, se compilan varios ensa—
yos de diversas disciplinas sobre el discurso ecoló—
gico escritos durante más de veinticinco años. En ellos,
además de la ecología y la literatura, confluyen la antropo—
logía, la filosofía, la sociología, la psicología y la ética: un
verdadero cruce interdisciplinario. Esto se debe a que en la
teoría ecocrítica todo se conecta con todo para lograr uno
de los objetivos centrales: reforzar la conciencia ecológica.

En este sentido, Animales fantásticos es una obra que se
presta de forma ideal al cuestionamiento ecocrítico. En su texto
introductorio, Scamander afirma: “Talvez la medida más impor—
tante para ocultar a las criaturas mágicas fue la creación de hábitats
seguros. […] Algunas de esas zonas seguras deben mantenerse bajo
constante supervisión mágica, por ejemplo, las reservas de drago—
nes”. El magizoólogo aplaude que se hayan establecido multas eleva—
das para aquellos que trafiquen con huevos y criaturas jóvenes. Ade—
más de funcionar como un compendio de taxonomía biológica y un
libro de texto, varias afirmaciones del libro confirman la posibilidad

Lee+

de su estudio a partir de la ecocrítica. Si planteamos la pregunta ¿los
valores expresados en este relato son consistentes con una sabiduría
ecológica? la respuesta, por supuesto, será afirmativa.

Como sabemos, Animales fantásticas se dirige a un público in—
fantil, pero su complejidad y amplitud fascinan también a los lee—
tores adultos. 0 más bien, como ocurrió con el camino editorial de
Harry Potter, cuyas cualidades narrativas fueron descubiertas por
una niña de ocho años, hija de su editor, Alice Newton —otro di—
vertido y menos evidente guiño al nombre de Scamander—, sólo
debemos admitir que su intrincada hechura es tal porque los niños
resultan siempre más brillantes que los mayores.

Más que en un ilusorio deseo de originalidad, el libro se inspira
primero en tradiciones narrativas antiguas para luego hacer uso
de un complejo juego de mise en abime vinculado con la estética
posmodernista, en la cual la realidad se relativiza para alimentar
el escepticismo en el lector; un escepticismo que se inscribe en
la reciente disciplina de la ecocrítica. No: por fortuna, Animales
fantásticas no surge de la generación espontánea. Se trata de la
convergencia de una serie de inspiraciones históricas y teóricas, un
amalgamado brillante y hábil que, más de veinte años después de
su publicación, nos confirma que I. K. Rowling es un sobrenatural
fenómeno literario, mientras nos recuerda las sabias palabras del
profesor Albus Dumbledore: “Draco dormiens nunquam titillandus”,
el latín para “nunca le hagas cosquillas a un dragón dormido”.+

©]. K. Rowling

estiari “”

Ilustraciones: Pamela Carrington

… De heroína en La telaraña de Charlotte a villana en casi todo lo demás, es la
Santa Patrona de Queens con su profeta, Peter Parker.

… Espíritus etéreos cuyo lamento anuncia la desgracia próxima.
También tocan con Siouxsie Sioux.

.
…lfe. … de. Bicho tan sonriente como desesperante.

ºídºpº. El talón de Ulises.

chupaºabfa& El primer trendíng topic criptozoológico.

.
…m- Todos dicen que son uno cuando terminan de leer el libro.

º"… El asistente de Morfeo (¿pensabas que hablaríamos de Poe?).

. .
“|……— De Bradbury a Michael Crichton, la peor idea para divertirse.
Tito Monterroso no estaba de acuerdo (pasó toda la noche con él).

'
Dragon. Mala interpretación paleontológica devenida en mito. EL mito.

Elefante. Paquidermo que cuando es devorado por una boa
puede ser confundido con un sombrero.

Fan… No existen, pero haberlos, haylos.

Ha…enstein. …… de. El primer replicante.

ººjifa. Embajador plenipotenciario (literal) de Japón.

… La manualidad llevada al extremo.

¡

¿¿ sw

ººñl3. Distinguido redactor de discursos para la Academia de Ciencias.

.
…º. No es lo que estás pensando. Harry era un chico sano.

… de … Especie autótrofa de anélidos que conforman la megafauna ;
del planeta Arrakis. Como el Megalodón (véase), lo único bueno de ellos es que
son ficticios.

Iladas. Humanoides coleópteros que suelen conceder deseos a muy alto costo.
Igual que los agiotistas. '

Il'lpogñfo. Sigues de malpensante.

… lºbº. En palabras de José Luis Zárate, el pato Donald del horror.
Tanith Lee no estaba de acuerdo.

'… Con lo que sueña Lao Tse.
Con lo que despierta Gregorio Samsa.

..
"a…. Malas noticias envueltas en radiacion.

…a“. Dios primigenio de los mares, loado por Lovecraft,
que servido a la gallega es delicioso.

león. Depredador ápex devenido en cobarde que peregrina a Ciudad Esmeralda ' 4
en busca de valor, sólo para descubrir la inutilidad de los gurús.

…… En la megafauna es al T—rex lo que el pato Lucas a Bugs Bunny.

'
ºdºn. Lo único bueno de él es que está extinto
(aunque Steve Alten no está tan seguro).

Mºb' “¡ºk. La madre de todos los kaijus (véase).

Nagual. Como el Hombre Lobo (véase), pero en chido.

.
"mº. Migrante ilegal en territorio escocés cuya gloria editorial
ocurrió en los setenta. Ahora vive de sus viejas proezas.

". Letra de origen español que es en si misma un ser fantástico.

… Los granaderos de la Tierra Media.

|
…. ¿Sueñan las marionetas con ovejas de madera?

'
…. Demostración de que aquí ya sabíamos

que los dinosaurios tenían plumas.

Repl'mntes. Los nietos de Frankenstein (véase).

nº… Metáfora androide donde depositamos
todos nuestros anhelos y todas nuestras fobias
simultáneamente.

Si… Las primeras publicistas.

Tigfe. Bestia prodigiosa que embelesa a poetas
cuyo apellido se escribe con B.

18

'… No es que importe, pero es la madre de todos los males (y de los
finales anticlimáticos). Vive en Derry, Maine. / Azote de Aquiles.

Ó
Tñbilln. También conocido como Goofy, es el eslabón perdido entre el perro
y el hombre.

. .
…mm'º- Nada tonto: lo único que lo apaciguaba era una doncella.

…"). Polidori lo escribió primero.

Bram Stoker lo definió. Anne Rice lo resucitó. Stephanie Meyer fue la ganona.

Virus. Como kaijú, pero en microscópico.

…lgº. Según Algernon Blackwood, la mejor razón para no ir de cacería.

.
Vetl. Candidato natural a dirigir la selección nepalesa de básquetbol.

.
MIS. La demostración de que la democracia puede resultar fatal
para las minorías.

Pam (Guadalajara, 1986) es ilustradora y ceramista. Le mueven las cosas nostálgicas, lo hecho a mano y el humor involuntario,¡y trata de incorporar esos elementos en sutrabajo.
Egresada de la UIA, acuarelista autodidacta, dibujante desde siempre. w ' _

——v-—*

m...on._m._. m_m_:mn %%

…obcw_u moEm>m__ msc Um_o_oo_£ m._

¡ pensamos en una escritora mexicana que rete a los lectores

con estilos narrativos arriesgados e historias nada convencio-

nales, llegaremos a Daniela Tarazona. La autora ha escrito tres
novelas, cada una más inquietante que la anterior: El animal sobre
la piedra (Almadía, 2008), El beso de la liebre (Alfaguara, 2012) e Isla
partida (Almadía, 2021). Esta última le valió el Premio de Literatura
“Sor Juana Inés de la Cruz", de la FIL Guadalajara. Las apuestas de
escritura de Tarazona están habitadas por personajes y sentimientos
fuera de la norma. La protagonista de Isla partida padece un tras-
torno neurológico; los personajes de El beso de la liebre viven con
deformidades que los excluyen dela sociedad, y qué decir dela mu-
tación de una mujer en reptil que ocurre en su primera novela.

En el discurso de aceptación de su último premio, la escritora re—
afirmó su fe en la literatura como uno de los espacios donde la
honestidad profunda es posible; la literatura no existe para aleccio—
narnos, sino para relatar quiénes somos realmente:

La deriva hacia una sociedad uniforme en la que seamos puros
e idénticos, aparejada al olvido de nuestra riqueza interior, que
va de lo horrendo alo sublime, sólo nos acarreará sufrimiento.
No somos correctos, no podemos ser lo que no está en noso-
tros, pero silo que guarda nuestro corazón.

En su ópera prima, Daniela Tarazona probó jugar
con la idea de la metamorfosis animal y el resultado
fue una novela tan liberadora como emotiva: El animal
sobre la piedra. Irma, la protagonista, que además narra
los sucesos en primera persona, decide cambiar el rum—
bo de su vida después de la muerte de su madre. Para
recomenzar su camino, huye de la ciudad en un Viaje
con destino a los manglares. Conforme pasan los días,
Irma se da cuenta de que su cuerpo y su interior no son
los mismos: atraviesan una mutación que ella no puede
controlar. La piel se le endurece y adquiere un color ver—
doso; sus párpados se vuelven transparentes; ya no tiene
pestañas; su único deseo consiste en buscar la luz y el
calor del sol. Se está convirtiendo en una mujer reptil.

Al contrario de Gregorio Samsa, la protagonista de
El animal sobre la piedra no siente angustia por su me—
tamorfosis. Esta parece seguir un destino orgánico que
acepta de manera absoluta, sin angustia y sin idealis—
mos. Ella sabe que se está transformando en un “ani—
mal prehistórico”, uno que puede sobrevivir incluso en
las condiciones más terribles. El único faro de Irma es
un deseo Vital que nace de su voz más profunda y que
la hace avanzar. Esa voz le dice qué debe hacer y el
gran atrevimiento de Irma es escucharla y atenderla.

La voz también le dice, en su momento, cuándo
debe irse de un sitio, cuándo debe descansar bajo el
sol y cuándo ahuyentar a los otros. Todo en ella obe-
dece a un instinto y en esa aceptación encuentra la
plenitud. La mutación gana terreno conforme avan—
zan las páginas. Un día, Irma despierta y encuentra
junto a su cama la pieza completa de su antigua piel,
de la que se ha desprendido sin darse cuenta.

Otros animales peculiares aparecen en la novela. El primer in-
dicio de que ocurrirá algo extraordinario en la vida de Irma es la
visita de un gato gris que se niega a irse. Cuando en el viaje, en
medio de su transformación, la protagonista conoce al hombre
que se convierte en su compañero, éste va acompañado de un oso
hormiguero llamado Lisandro. Este animal atraviesa la paradoja de

ser salvaje y vivir en el ámbito doméstico. Lisandro ve reducida
su vitalidad y se enferma por haberse convertido en algo que no
le correspondía; mientras que Irma cuenta con
más resistencia y habilidades cada día gracias a
su obediencia al instinto.

Los relatos de trasmutaciones de seres huma—
nos en animales nacieron al mismo tiempo que
la imaginación de nuestra especie. El antropólo—
go Philippe Descola considera que en las culturas
originarias no existe una diferenciación entre
los animales, las plantas, los seres humanos y la
geografía del espacio. Para las perspectivas no
occidentales ni modernas resulta perfectamen-
te posible que los animales tengan su propia ex—
periencia del mundo… Estas narraciones, entonces,
expanden las posibilidades de la vida humana y
nos llevan a explorar dimensiones que quizá he—
mos olvidado o censurado, como la ferocidad, el instinto, incluso
el deseo.

El animal sobre la piedra es, sobre todo, una obra de impac—
to profundo, silencioso, pero también un recordatorio de nuestra
propia animalidad. El relato resulta ambiguo: nunca sabemos si la
mutación de Irma ocurre o sólo está en su imaginación. Hay indi-
cios para ambas posibilidades. Lo que si queda claro es el conjunto
de sensaciones y emociones que todos hemos experimentado y
que resuenan en nosotros: la pérdida de rumbo ante un suceso ines—
perado; el deseo de huir; lo simple que en realidad resulta ignorar
exigencias sociales cada vez más descabelladas; la posibilidad de
abandonar el control y la racionalidad. Da—
niela Tarazona quedó hechizada con la in—
movilidad de los reptiles y su capacidad de
sobrevivencia. Esta novela representa un
atisbo de aquello que se nos escapa cuando
olvidamos que también somos cuerpos que
buscan alimento, calor, compañía y un sitio
al cual pertenecer. +

[[ANIMM
SBBRE ll
FIEHRA

"Para mi esta vida es de placidez. Es como si estuviera
sumergida en agua tibia. […] Soy exactamente lo que
más deseé y, por eso, mi vivencia es certera. No hay or-
den en el tiempo por esa misma causa: mi sublimación
se sostiene en la firme convicción de vivir con plenitud".

21

Benjamin Lacombe

wnE85 :_Em._cwm©

24

11 primer plano, el protagonista: un ostentoso

grito que distorsiona la imagen y es enmar—
cado por el sobresalto de los ojos y las fosas
nasales del otro protagonista, un andrógino que no
sabemos si emite o escucha dicho escándalo en
forma de 0. Este personaje se lleva las manos a las
quijadas en un gesto de asombro y quizás de con—
tención. Los colores vibran, incendian las nubes
y retuercen la intemperie; sin embargo, la cerca,
el sendero y los caminantes que se aproximan
parecen no inmutarse con el suceso. El andrógino
comienza a palidecer, se disminuye y adquiere la
arbitraria forma de una aflicción. Todo su ser se
ha convertido en un alarido capaz de atrave—
—. sar el lienzo y llegar a quienes, enajenados, al
mirarlo se contemplan a sí mismos. Edvard
Munch: El grito. 1893. Óleo y pastel sobre
cartón. 73.5 >

Nacional de Oslo, Noruega.

En esta icónica pintura, la expresividad emocional, la fuerza
del ritmo y la vibración de los colores nos conducen inevitable—
mente a la dimensión del dolor de alguien que grita o escucha un
grito. De cualquier manera, se reconocen la angustia existencial y
el desasosiego. Parece ser que el cuadro surgió de la experiencia de
Munch durante un paseo vespertino al lado de dos amigos por un
mirador de la colina Ekeberg, desde el que se puede apreciar una
panorámica de Oslo.

El cuadro La desesperación (1892), previo a El grito, representa
por primera vez ese momento. En él aparece un hombre con som—
brero de copa que manifiesta una actitud entre triste y contempla—
tiva. Munch siguió experimentando con el tema hasta concebir al
personaje andrógino que muestra frontalmente una expresión de
angustia en tanto se lleva las manos a la cabeza.

La salud física y emocional del pintor fue precaria a lo largo
de toda su vida. Convivió con la muerte de manera constante. Su
madre y una de sus hermanas fallecieron de tuberculosis cuando
él era niño. Más tarde, su padre —médico de profesión— también
murió cuando Munch todavía era muy joven. Otra de sus herma—
nas sufrió una afección psiquiátrica que requirió internamiento.
Así, Munch se obsesionó con la enfermedad y sus demonios, que
aparecen reflejados en gran parte de su obra, precursora del ex—
presionismo alemán.

En la casa Sotheby,s de Nueva York, en mayo de 2012, El grito
alcanzó la cifra mejor pagada en la historia de las subastas de arte,
con 119 millones de dólares.

Entre el doliente y el dolor —cualquiera que sea su género— me—
dia una distancia, una epistemología del malestar o del daño, de la
cual depende el pronóstico. Cuando resultamos atropellados por
el filo y los arrebatos de la enfermedad y no es posible encontrarle
forma, es decir, comprender sus márgenes, el yo pierde sus cua—
lidades, se difumina. Quien sufre deja de ser para convertirse en
sus sensaciones, en síntoma. Las veinticuatro horas del día se es el
riñón derecho, la próstata, una muela, el pecho o la úlcera de un
pie. El enfermo, incomunicado con el exterior y consigo mismo, está
encerrado bajo la piel, y el resto de la existencia adquiere la estatura
de su pena. Informe, voraz, ese pinchazo de la vida que no pasa por la
razón y acorrala sin ofrecer algún consuelo a quien lo experimenta
transfigura los rasgos y los movimientos del alma y del cuerpo;
los desacomoda y violenta. El dolor es una bestia. A su imagen y
semejanza estamos hechos.

En la medicina primitiva, los médicos asistían de forma espontánea
abrazando al dolorido, sobando la zona de dolor, cubriendo con hier—
bas las heridas y apelando a poderes y fuerzas imaginarias. La magia y
el empirismo son los fundamentos de las primeras terapéuticas. Des—
pués, el poder recae en las divinidades. La fe se convierte en fuerza
curativa. La enfermedad puede ser producto de la infracción del

tabú, un hechizo dañino,
la posesión a través de un
espíritu maligno o la pérdi—
da del alma.

La infracción del tabú surge
al romperse las normas de con—
vivencia que mantienen un orden
social: el consumo de bebidas, alimentos o
plantas prohibidas y el ejercicio de ciertas conductas sexua—
les, como el coito durante la menstruación o entre personas con
lazos consanguíneos. Los hechizos dañinos son aquellos ejecutados
intencionalmente sobre un objeto que representa al sujeto a destruir.
Efigies de arcilla y madera se utilizan para este fin.

La creencia en espíritus malignos que toman posesión de los
seres vivos explica muchos malestares. Los rituales como danzas,
conjuros y el consumo de ciertas pociones se suman a los remedios
médicos orientados a expulsar dichas entidades.

La certeza de la existencia del alma resulta prácticamente uná—
nime en muchas culturas y tiene sus orígenes en

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